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Lupita Nyong también fue acosada por Harvey Weinstein



Actriz, con talento, joven y escandalosamente bonita. No sorprende que Lupita Nyong’o también estuviera en la lista de “objetivos” del productor Harvey Weinstein. Y no hablamos solo de querer darle papeles… Claro que no. Hablamos del peaje para llegar a eso.

Ha tardado, pero Lupita también se ha terminado sumando su voz a la lista de mujeres que estos últimos días están relatando sus encuentros incómodos con Weinstein. Testimonios que superan ya las cinco decenas y que en algunos casos —hasta cuatro— hablan directamente de violación.

En el caso de la actriz mexicana-keniana, todo quedó en proposiciones extrañas, en un par de sustos por acoso, en varios momentos de cuerpo revuelto. “Entonces no sabía que las cosas podían cambiar. No sabía que habían gente que quería que las cosas cambiasen. Así que mi plan de supervivencia fue evitar a Harvey y otros hombres como él a toda costa, y no sabía que tenía aliados en esto”, cuenta la actriz en un texto de su puño y letra publicado en The New York Times. “Me he sentido sola desde que ocurrió y me he culpado a mí misma igual que las demás mujeres que han compartido sus historias”, dice en el inicio de su narración.

Más de 40 mujeres del entorno del cine han denunciado acosos y agresiones sexuales a manos de Harvey Weinstein. Cuatro de esas mujeres aseguran que fueron violadas por el productor

Cuenta Lupita que su primer encuentro con Weinstein fue en el marcgo del festival de cine de Berlín. En aquella ocasión, otra mujer actriz con la que compartía mesa ya le advirtió, sin entrar en detalles, de que debía tener cuidado para no acabar en “el lado equivocado” con él. Poco después, Weinstein invitó a Nyong’o a su casa de Connecticut para una proyección privada, y quedaron para comer. Ahí ya notó su primer exceso.

—Toma, bébete esto —le dijo Weistein acercándole un vaso.

—Mmmm… Gracias pero no —respondió ella educadamente.

—¿Por qué no?

—Porque no me gusta el vodka, y no me gusta la soda dietética, y no me gustan ambas cosas mezcladas

—Pues yo digo que te lo vas a beber —insistió el productor.

“Sonreí y le dije de nuevo que no lo haría. Al final desistió y me llamó cabezona. Yo dije, “lo sé”.

Ya en la casa de Weistein, con la proyección empezada, y con los hijos de él rulando por la habitación, el productor le dijo a la actriz que quería enseñarle algo. Le dijo que la acompañara hasta su dormitorio, y ella accedió. Allí las cosas se pusieron raras: Weistein le dijo a Lupita que se tumbrara, que quería darle un masaje.

“No me sentía segura. Entré ligeramente en pánico y se me ocurrió ofrecer que, en vez de lo que él proponía, yo le podía dar un masaje a él: eso me permitiría estar en control físicamente, saber exactamente dónde estaban sus manos en cada momento”.

Weinstein asintió. A los pocos segundos, el productor empezó a quitarse los pantalones. En ese mismo instante Lupita bajó de la habitación, cogió sus cosas y se largó de la casa sin pedir explicaciones.

“No sabía como procesar el incidente del masaje. Razoné que había sido inapropiado y fuera de lugar, pero no algo abiertamente sexual. Estaba entrando en un negocio en el que lo íntimo a menudo es profesional y las líneas están difusas. Aunque el incidente con Harvey me había dejado incómoda, fui capaz de racionalizarlo y justificarlo ante mí misma, y lo archivé como un momento embarazoso sin más”, explica la actriz.

Su tercer encuentro se produjo en un restaurante neoyorquino. Lupita no quería verse las caras con Harvey, pero su agente insistió en que atendiera la invitación. Tan pronto como llegó al restaurante y se sentó en la mesa, el productor le propuso un cambio de planes: mejor tener una cena privada en la habitación que había reservado en el hotel de arriba.

Me dijo que no fuera tan naive. Que así es como eran las cosas. Si quería ser una actriz, tenía que estar dispuesta a hacer este tipo de cosas

“Me quedé anonadada. Le dije que prefería cenar en el restaurante”, relata Nyong’o. ¿La respuesta de él? “ Me dijo que no fuera tan naive. Que así es como eran las cosas. Si quería ser una actriz, tenía que estar dispuesta a hacer este tipo de cosas. Me dijo que había tenido citas con la actriz famosa X y la actriz famosa Y y que mirase donde habían llegado. Me quedé en silencio durante unos segundos, hasta que encontré el coraje para declinar educadamente su oferta. ‘No sabes lo que estás dejando pasar’”, insistió él. “Con todo el debido respeto, no podría dormir por las noches su hiciera lo que me estás pidiendo que haga, así que debo dejar esto pasar”.

En ese preciso momento, Harvey dio la velada por terminada. Se levantaron de la mesa y se largaron sin mediar palabra, cada uno por su lado. No habían llegado a pedir comida.

“Ojalá hubiera sabido entonces que había otras mujeres en la industria con las que podría haber hablado. Ojalá hubiera sabido que había oídos para mí. Que se podía hacer justicia”, escribe Lupita. “Hay poder en los números. Quiero agradecer a todas las mujeres que han hablado y me han dado la fuerza para revisitar este momento desafortunado de mi pasado. Ahora que estamos hablando, no nos permitamos nunca callar sobre este tipo de cosas”.



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