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Solidaridad y miedo: así se ha vivido el sismo que ha dejado al menos 217 fallecidos en México



Getty Images

11 días después de que un terremoto dejara casi un centenar de muertos en México, otro sismo volvió ayer a golpear al país. Aunque en esta ocasión, los efectos que ha dejado a su paso han sido mucho más devastadores.

El epicentro ha tenido lugar a 12 kilómetros de Axochiapan, en el estado de Morelos. La magnitud ha sido de 7,1 grados en la escala Richter, según el Servicio Sismológico Nacional (SSM). Y por el momento, al menos 217 personas han perdido la vida, ha informado la Agencia de Protección Civil.

La fecha en la que ha estallado la catástrofe alberga un importante significado para México. Ayer, 19 de setiembre, se cumplían 32 años del terremoto que en 1985 dejó alrededor de 10.000 muertos. Después de haber participado en un simulacro con el que se conmemoró la catástrofe, a muchos les costó creer que los temblores anunciaran la llegada de un inminente desastre. “ Nos sorprendió mucho. Parecía una broma. Pero, lamentablemente, ya hemos visto que no lo ha sido”, explica a PlayGround uno de los testigos, Humberto Guerrero.

Las consecuencias más terribles han tenido lugar en Ciudad de México. Uno de los peores casos que ha vivido el lugar es el de los 32 niños y maestros que han muerto después de que la escuela primaria Enrique Rebsamen se derrumbara sobre ellos. Ahora los equipos de rescate trabajan por salvar a víctimas que luchan por respirar entre los escombros de la escuela y en otros puntos de la capital.

A Alejandro Jiménez le ha tocado vivir los instantes de máxima tensión desde su casa. “Todos los objetos y las lámparas se han desplomado. Suerte que no ha ocurrido lo mismo con el techo”, detalla a PlayGround. “Toda mi familia se ha quedado pegada a la pared, pero yo he entrado en pánico y he salido a la calle”, añade.

Guerrero, por su parte, ha sido testigo de cómo el pavor se ha apoderado de una multitud cuando el seísmo ha mostrado su rostro más virulento. Una masa de gente ha salido del edificio en el que él se encontraba al pensar que éste se convertiría en una montaña de escombros. Pero en la calle tampoco se ha respirado calma.

Una mezcla de caos, pánico y tensión ha convivido con múltiples edificios moviéndose violentamente y con fugas de gas. Algunos han expresado la desesperación entre lágrimas, unos pocos desmayándose y otros gritando el nombre de sus hijos, que en aquel momento estaban en la escuela. “Ha durado poco más de un minuto. Pero parecía que no terminaría nunca”, recuerda Guerrero.

Esta fuerza destructora también se ha evidenciado en que alrededor de 6,5 millones de personas han estado expuestas a la “intensidad más fuerte del terremoto”, ha informado el geólogo Leonardo Ramírez. En que el 40% de Ciudad de México y hasta el 60% de Morelos se han quedado sin electricidad, según el presidente Peña Nieto. Y en que el volcán de Popocatépetl ha entrado en erupción provocando la muerte de otras 15 personas en una iglesia, de acuerdo con el gobernador de Puebla, Jose Antonio Gala.

Pero, afortunadamente, la solidaridad ha llenado las calles para apaciguar, en la medida de lo posible, todas las devastadoras secuelas.

La plaza de La Cibeles de la capital mexicana se ha convertido en un punto de distribución de ayuda. Dos centros médicos han ofrecido atención psicológica gratuita. La red de transporte público, Cabify y Uber han prestado sus servicios a cero pesos. Y varios veterinarios han abierto sus puertas para recibir a las mascotas que habían resultado heridas.

El reportero del rotativo La Reforma, Adam Tamariz, escuchó hablar desde pequeño de las muestras de solidaridad que habían surgido durante el terremoto de 1985. Y esta versión del relato se confirmó ayer. “Vi con mis propios ojos todo lo que me habían contado. La gente llevaba palas para levantar escombros y buscar supervivientes. No importaba que fuesen las 10 de la noche ni que no hubiese luz en algunas vías, todos querían ayudar”, detalla a PlayGround Tamariz.

A pesar de que Tamariz y Guerrero dicen que las réplicas del terremoto no se han evidenciado, unos 45 inmuebles han quedado colapsados y cientos de viviendas dañadas, de acuerdo con la Secretaría de Gobernación. Ahora éstos se tendrán que volver a levantar con una reconstrucción que, después del seísmo de 11 días atrás, no será fácil de materializar. Pero como asegura Tamariz, les ayudará el hecho de que la solidaridad que mueve a los mexicanos no es un mito.



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